Los clones de Marcos Benítez
La exposición individual de Marcos Benitez (Mutaciones 1/ Proyecto Areguá ), inaugurada el 8 de marzo en el Centro Cultural Citibank y exhibida actualmente en ese lugar, puntúa algunos de los cruces básicos del arte contemporáneo: la intersección entre lo erudito, lo masivo y lo popular, el colapso del objeto único y original, la omnipresencia ambigua del simulacro y la contaminación de los géneros. Desde hace por lo menos un año, Marcos realiza trabajos de campo en Areguá. Lo hace en los talleres de artesanos cuyos imaginarios mezclados han perdido la referencia de la cerámica mestiza y, mediante el empleo de tronos y pinturas sintéticas, se ingenian para reimaginar modelos alternativos, cuerpo a cuerpo con la razones de una modernidad en parte ajena.
Enfrentados a la avalancha globalizadora, estos artistas populares deben apelar a toda su creatividad para restañar los hitos de la memoria y enfrentar el desafío que supone traducir a la cotidianidad propia las figuras extravagantes que traen y llevan las industrias de la cultura y los medios masivos, que por temperamento y definición son globales. Así, sobre el fondo de una historia cortada, los y las ceramistas de Areguá convierten los ídolos mediáticos de la sociedad del espectáculo en personajes de la provinciana farándula local y recuperan las estrellas del cómic en nuevos héroes de barro convertidos en estridentes alcancías de empleo cotidiano.
Marcos Benítez asume el desafío complicado de nombrar la flamante hibridez de ese mundo cercano y de conectarlo con su propia obra. Esta osada operación resulta en un montaje, tensado entre la intensidad del concepto y el despliege – radiante, agresivo casi – de la imagen.
Parte de un calco de su propia cabeza y, siguiendo el destino de la reproducibilidad aregüeña, lo reitera serialmente y lo convierte en alcancía, en recipiente vacío que aguarda su lleno difícil. Este gesto, relacionado con la producción de mascarillas mortuorias, entraña de por sí una maniobra dramática: la auto-clonación, el plagio multiplicado de la propia expresión, la negación de la singularidad del sujeto diluido en la ronda del rito colectivo o alienado en el círculo del ahorro, la órbita de la mercancía.
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