Circuito interrumpido/intervención sonora en el Museo del Barro
La obra de Marcos Benítez se tensa entre la sutileza del gesto mínimo y la expresión cargada de preocupaciones referidas al ámbito existencial, ecológico o político social. Su obra gráfica, sus objetos y vídeo instalaciones buscan encauzar la energía pujante de la materia o el espacio, la violencia de injusticia, mediante recursos y gestos elementales que, obligados a resumir en expedientes concisos el peso de historias demasiado agobiantes, aparecen sofocados casi, presionados y densos, vibrantes en el límite de su esfuerzo. Este vigor sofrenado y tembloroso vitaliza el espacio, lo perturba tenuemente y lo repite en ecos e inquietudes vagas. Así, la obra deviene escena de una calma tensa cuyo después postergado acerca y aleja vientos oscuros y amenazas.
Marcos realiza una intervención en el Museo a partir de grabaciones de su propio respirar transmitidas en diversos lugares del edificio. Ahora, Marcos se enfrenta a su espacio considerándolo en forma integral, siguiéndolo en su guión museográfico, que implica la articulación de salas distintas y niveles desiguales. Todo ese complejo de recintos y pasillos, de vitrinas y de plintos, de tantos objetos y cuadros que soportan memorias diversas y miradas plurales; todo ese conjunto híbrido y embrollado se encuentra conciliado mediante el sonido de la respiración del artista que, desdoblando, repetido en cada sala, conforma un coro rumoroso hecho de sus propias resonancias: cada recinto vibra con el sonido original, que renueva sus retumbos acompañado el movimiento del visitante.
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